En nuestra provincia contamos con un producto excepcional: la cereza de la localidad de Torres, jugosa, muy carnosa y con un equilibrio perfecto de dulzor, que es el resultado directo del clima y de la gran altitud en la que se desarrollan la floración y el fruto de sus cerezos, consolidando al municipio como uno de los principales productores de toda Andalucía.
Para rendir homenaje a esta joya de la temporada y aprovechar toda la frescura que nos brindan tanto las cerezas de Torres, os proponemos un postre tradicional, sencillísimo y lleno de sabor: una cuajada casera de cerezas. Es una opción perfecta para los meses de calor, muy cremosa y que se prepara en pocos minutos sin necesidad de encender el horno. ¡Un acierto seguro para lucir el mejor producto de Jaén en la mesa!
Receta de Cuajada de cerezas Degusta Jaén
Ingredientes (para 4-6 personas)
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300 g de cerezas (pesadas ya sin hueso)
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2 sobres de cuajada en polvo
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500 ml de leche LEVASA
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40 g - 50 g de azúcar
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Un chorrito de zumo de limón
Elaboración paso a paso
Comenzamos lavando bien las cerezas, secándolas con cuidado y retirándoles el hueso; es fundamental pesarlas una vez limpias para asegurar la cantidad exacta de pulpa. A continuación, colocamos las cerezas en el vaso de la batidora junto con un poco de la leche fría y trituramos a máxima potencia hasta obtener un puré muy fino. Si preferís una textura completamente sedosa y sin rastro de pieles, podéis pasar este puré por un colador chino o un tamiz.
En el resto de la leche que nos queda, disolvemos los dos sobres de cuajada en polvo, removiendo enérgicamente con una cuchara para asegurarnos de que no quede ningún grumo.
En un cazo amplio, vertemos el puré de cerezas triturado, el azúcar, el chorrito de limón y la mezcla de la cuajada que acabamos de disolver. Llevamos el cazo a fuego medio y, con la ayuda de unas varillas, removemos de forma constante para que todos los ingredientes se integren a la perfección. En cuanto la mezcla empiece a hervir, bajamos el fuego al mínimo y mantenemos una cocción suave durante uno o dos minutos, sin dejar de remover en ningún momento para evitar que la crema se pegue al fondo. Para terminar, retiramos del fuego y repartimos la crema inmediatamente en boles individuales o vasitos de cristal. Dejamos templar a temperatura ambiente y, una vez que pierdan el calor fuerte, los guardamos en el frigorífico un mínimo de 2 o 3 horas para que terminen de cuajar por completo y queden listos para disfrutar bien fresquitos.
