Migas de sémola con panceta y cerezas
Las migas de sémola son un clásico de nuestra tierra que nunca falla, un plato humilde pero que siempre triunfa cuando nos juntamos alrededor de la mesa. En esta ocasión, os propongo una versión diferente que os va a sorprender muchísimo por el contraste: el toque salado y crujiente de la panceta con el punto dulce y jugoso de las cerezas de temporada, que eleva la receta tradicional a otro nivel. Es un plato increíble, facilísimo de preparar y perfecto para disfrutar este fin de semana con la familia o los amigos.
Para lograr un resultado sobresaliente, la clave está en la calidad de nuestra despensa, apostando de lleno por los productos de nuestra provincia. En esta ocasión utilizaremos Ajos Gallardo de Jamilena, Aceite de Oliva Virgen Extra Alcuza de Santa Clara de La Higuera, la Sal de Salinas Don Diego, la Panceta curada de Titos Bolívar de Noalejo y las Cerezas de Castillo de Locubín.
A continuación os explicamos Cómo hacer Migas de sémola con panceta y cerezas con todo el sabor a Jaén.
Receta de Migas de sémola con panceta y cerezas Degusta Jaén
Ingredientes
- 400 g de sémola de trigo duro
- 1 litro de agua
- 8 dientes de ajo Ajos Gallardo
- 150 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto Salinas Don Diego
- 200 g de panceta curada Titos Bolivar
- 200 g de Cerezas Castillo
Elaboración
En una sartén amplia o perol, añade los trozos de panceta y fríelos a fuego medio hasta que estén bien dorados y crujientes. Retíralos y resérvalos. (Aquí puedes retirar el exceso de grasa que haya soltado si prefieres un resultado más ligero).
En ese mismo perol, añade el aceite de oliva virgen extra y fríe los dientes de ajo enteros y pelados. Cuando los ajos comiencen a dorarse, añade un puñado de sémola (el truco perfecto para que no salpique), vierte el agua y añade la sal al gusto. En el momento en que empiece a hervir, incorpora de golpe el resto de la sémola. Baja a fuego medio y no dejes de remover con la rasera, desmenuzando la masa con paciencia, hasta que las migas queden sueltas y en su punto.
Justo al final, apaga el fuego e incorpora la panceta crujiente que habías reservado y las cerezas bien lavadas, deshuesadas y partidas por la mitad. Dale unas vueltas para que todo se mezcle con el propio calor del plato y sírvelas enseguida.

