
Si buscas un postre que combine la tradición de nuestros pastores con la ligereza de una elaboración moderna, esta mousse de requesón es tu receta. A veces, la excelencia no reside en técnicas complicadas, sino en saber elegir el mejor producto de proximidad. En este plato, la cremosidad del queso de cabra se abraza con el aroma de la sierra y el frescor del cítrico, creando un bocado equilibrado, nutritivo y, sobre todo, delicioso. Es la opción ideal para quienes quieren disfrutar de un dulce honesto, sin azúcares refinados y con todo el carácter de la provincia de Jaén.
A continuación os explicamos Cómo hacer paso a paso Mousse de requesón de cabra con miel y canela con todo el sabor de Jaén.
Receta de Mousse de requesón de cabra con miel y canela
Ingredientes
Para disfrutar de todo su sabor, te recomendamos utilizar estos productos con el sello de calidad Degusta Jaén:
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1 tarrina de requesón de cabra de Quesos Sierra Sur.
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125 ml de leche entera fresca de Levasa.
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1 o 2 cucharadas de miel de romero de Apisierra.
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Ralladura de limón.
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Canela molida de Especias La Casa de Durán.
Elaboración
Comenzamos preparando la base de nuestra mousse. En un recipiente amplio o en el vaso de la batidora, añadimos la tarrina completa de requesón de cabra y los 125 ml de leche entera fresca. Batimos a velocidad media-alta hasta conseguir una textura aireada, fina y sin grumos. La clave aquí es la calidad de la leche fresca, que aportará esa sedosidad característica a la mezcla.
A continuación, incorporamos la miel de romero de la Sierra de Segura. Añade una cucharada primero, prueba el punto de dulzor y añade la segunda si lo prefieres más intenso; la miel de romero es perfecta porque es delicada y no enmascara el sabor del queso. Añadimos también la ralladura de limón, mezclando con movimientos suaves para que el aroma cítrico perfume toda la crema de manera uniforme.
Para terminar, servimos la mezcla en copas individuales o cuencos pequeños. El toque maestro lo da una lluvia generosa de canela molida de Especias La Casa de Durán por encima, que con su aroma intenso realza el conjunto y le da ese aire de postre de "toda la vida". Puedes tomarlo al momento, aunque si lo dejas reposar unos minutos en la nevera, la textura ganará cuerpo y los sabores se asentarán de maravilla. ¡A disfrutar!
Prueba a darle un toque de color y frescor con fruta de temporada. Como puedes ver en la foto, preparar esta variante es tan sencillo como la original. Solo necesitas unas fresas bien dulces y maduras. Lava y corta la fruta; pica unas cuantas en daditos pequeños y deja un par enteras o laminadas para decorar. Coloca la mousse de requesón en la copa, añade los dados de fresa por encima y corona con las fresas decorativas. La acidez y jugosidad de la fruta contrastan de maravilla con la cremosidad de la mousse, ¡riquísimo!
